Cada mañana te despiertas en un lugar distinto
El yate es tu casa flotante. Mientras desayunas, los instructores estudian la previsión y eligen el spot del día: Tawila, Geisum, Abu Minqar, Ashrafi. Echamos el ancla frente a islas desiertas, arena blanquísima y un agua de colores tan irreales que más de una vez nos miramos sin palabras: ¿de verdad estamos en Egipto?
Sin traslados en furgoneta, sin playas abarrotadas: solo el sonido del mar, el viento que sube y las ganas de meterse en el agua.
